lunes, 11 de abril de 2011
Figueres a ritmo de plazas
Cien años entre navajas y tijeras
Nace el museo de la idea
jueves, 24 de marzo de 2011
Parte de desaparición
Santiago Giraldo Luque y Cristina Fernández Rovira
Camino por la sala número uno del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Las fotos que cubren las paredes del espacio de exposiciones son, todas, del mismo color: blanco y negro. Es el único color que puede representar el drama de la desaparición forzada.
Gervasio Sánchez vuelve al CCCB, esta vez, con 103 fotografías y cuatro murales sobre los desaparecidos en Guatemala, Irak, el Cono Sur, Camboya, Bosnia-Herzegovina, El Salvador, España y Colombia.
La ambiciosa muestra, comisariada por la fotoperiodista Sandra Balcells, me acerca a salas que se caminan con escalofrío. Salas en las que debo contener mis lágrimas y que recorren las diferentes temáticas expuestas: espacios de tortura preparados especialmente para tan “necesaria” labor de inteligencia del régimen; monumentos a la memoria sobre las mismas labores para evitar su retorno; homenajes a quienes dejan su vida para buscar la vida –o la muerte- de ese ser al que han despojado de su lado y del que hasta pequeños objetos se convierten en tesoros y episódicos reflejos de esperanza; tragedias de la exhumación e identificación, y el drama, cuando la suerte se encarama y toca la puerta, de la devolución de los restos fúnebres de esos recuerdos convertidos en eso, en restos.
Bosnia es la siguiente estación. La limpieza étnica, las violaciones en masa y el genocidio son los tres principales crímenes de guerra ocasionados por el conflicto. Uno de los hechos terribles ocurrido durante el desarrollo de las acciones bélicas lo constituye la Masacre de Srebrenica en la que fueron asesinados más de 8000 bosnios a manos del ejército serbio, entre el 12 y el 19 de julio de 1995.
Pero a diferencia de los crímenes retratados por Sánchez en los países diferentes a Colombia, el drama del país suramericano tiene una característica agravante. Su particularidad obedece a la actualidad. Son los únicos casos expuestos que suceden en pleno siglo XXI, en pleno Estado democrático, social y de derecho. Quizás por eso, por su actualidad, como el caso de los falsos positivos, la necesaria memoria aún está, como los desaparecidos, por encontrarse.
lunes, 21 de marzo de 2011
Por la muralla gerundense
viernes, 4 de marzo de 2011
'La cocina sin gluten es también una oportunidad de negocio'
martes, 1 de marzo de 2011
Los "traginers" se van de fiesta
El mundo termina cuando se cansa la mula. Las calles se organizan en gremios y las cartas de los pocos que saben escribir llegan siempre tarde.De las montañas a los pueblos un sinfín de senderos serpentean entre las piedras y el barro. Alguien necesita vender su vino y comprar trigo. LEER MÁS
viernes, 25 de febrero de 2011
Brebajes y sortilegios en Centelles
viernes, 16 de julio de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
Eh, oh, Canada...go!
Esportiu.cat
domingo, 31 de enero de 2010
Breve Bratislava
Cuando uno se acerca al este se da de bruces con la piedra, el cemento, el hierro oxidado de los tranvías que traquetean imposibles por esta ciudad entre los Pequeños Cárpatos y a orillas del Danubio. Casi dan ganas de lanzar adoquines a los policías. Pero también con las sinagogas, las iglesias ortodoxas o las óperas. Aquí, el plástico es un lujo de la modernidad que llega para quedarse y compartir sus calles con un cielo enmarañado de cables.
El pasado más reciente lo marca 1948, cuando Checoslovaquia pasó a formar parte del bloque oriental. Fue entonces cuando la población empezó a crecer y se construyeron las grandes zonas residenciales. Para unir la Ciudad Vieja con la nueva Bratislava, se construyó el Puente Nuevo, que carece de pilares y pende de cables de acero.
Bratislava, coqueta y tranquila, mira de reojo a la vieja y cosmopolita Viena. El presente es un día de Navidad, con la gente en la calle y las bandas de música tocando villancicos bajo un cielo gris pero que forma parte de la Unión Europea.
miércoles, 20 de enero de 2010
Pequeño vals vienés en un McDonald's
Llegaron a la ciudad en esa maldita hora en que todo está a punto de cerrar en cualquier país que no sea España. Agarrados de los guantes, cansados y hambrientos, deambularon por las avenidas de una ciudad que algún día fue nueva hasta que una prisa de sueño los empujo al interior de esa tienda de comida rápida.
Y Lorca habló por ella.
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
2.Palacio de Sisí/CFR'09
jueves, 14 de enero de 2010
Memento Park o el cementerio de sueños y pesadillas
domingo, 10 de enero de 2010
Diario de viaje en diferido: BUDAPEST
jueves, 26 de noviembre de 2009
Cuestión de dignidad
Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: "Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado enreferéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica". Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores. (leer el editorial completo)
viernes, 25 de septiembre de 2009
El penal de Guantánamo sigue siendo uno de los peores lugares del mundo
En 2002, Omar Khadr tenía 15 años y se vio envuelto en un fuego cruzado en el que murió un soldado estadounidense.
Khadr sobrevivió, pero fue arrestado e internado en Guantánamo bajo la acusación de haber asesinado al soldado norteamericano, cargo que Khadr niega. Para hablar de él y del poder de la justicia, Dennis Edney comparece en laThompson Rivers University.
“Omar Khdar estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. ¿Es un terrorista porque sobrevivió?”, pregunta Edney, “ni siquiera estaba participando en la batalla”, asegura el abogado.
Khadr podría pasarse el resto de su vida en la cárcel si fuera hallado culpable. De momento, sigue, como hace más de siete años, en los campos de detención de la base de Guantánamo. Edney lleva 5 años representándole y cuenta que la primera vez que puso un pie en Guantánamo para ver a Khadr tuvo que convencer al chico de que le hablara, pues llevaba meses sin articular palabra.
Por supuesto su abogado no está autorizado a grabarle o tomarle fotos, pero insiste en que a pesar de todo es un “chico encantador” y denuncia que las autoridades que mantienen la cárcel de Guantánamo abierta “no quieren que veamos a los retenidos como personas, sino como demonios”.
Edney afirma que nadie sabe a dónde han ido a parar los presos que ya no están en la base militar norteamericana, “pero si eran tan malos, ¿dónde los han metido?”, se pregunta el abogado.
Para Edney la cárcel de Guantánamo es el peor lugar del mundo porque allí no rige ningún tipo de legalidad. El estado de derecho es inexistente y se conculcan todos los derechos humanos. Pero va más allá y asegura que la base de Guantánamo es una coartada para crear el mito de la inseguridad y utilizar la estrategia del miedo para justificar su “guerra contra el terrorismo”.
Edney, que concibe la ley como una “herramienta para hacer funcionar el estado de derecho y no para conseguir triunfos personales”, dice tener una “fe máxima” en que el caso de Khadr se resolverá pronto.
Sin embargo, aunque tanto el Gobierno como la justicia saben que “[Khadr] podría morir si no se hace nada pronto”, según su abogado, “la verdad es que tampoco han hecho mucho durante los más de siete años que lleva preso”, señala Edney.
Al mismo tiempo, junto a la pasividad de las adminsitraciones, Dennis Edney hace hincapié en que tampoco la sociedad está interesada en el caso. “Más bien están preocupados porque tienen miedo, [...] Guantánamo es el símbolo del miedo”.
Edney se muestra crítico con el Gobierno canadiense e inquiere por qué no se considera a Omar Khadr como niño soldado o por qué no se le aplican los derechos constitucionales. “Hay cosas a las que no puedes dar la espalda si vives en un estado de derecho”, asegura el letrado. Y también se acuerda de la promesa de Obama, presidente de los EEUU, de cerrar el penal. “¿Qué ha cambiado [con respecto a la base militar] desde que Obama es presidente? Absolutamente nada”, asegura Edney.
“Cuando veo Guantánamo veo que el estado de derecho no funciona, pero tengo fe real en que funcionará”, sentencia Dennis Edney.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Kamloops, una nota de color
Los primeros europeos llegaron en 1811 y, entre otras cosas de sobra conocidas, debieron traer escuadra y cartabón. Así fue como el espacio que queda entre el río y las colinas parece papel milimetrado. Se trata del centro, con una calle principal, Victoria St., cuyos comercios cierran hacia las cinco de la tarde.Pero, a estas alturas, ya se sabe, el centro no se hizo ni para los indios ni para los migrantes. Por eso es que yo vivo en el Carmel. Perdón, en lo alto de Columbia St.
Si el centro es algo así como un Eixample desabrido sin más encanto que el de los edificios que no pasan de dos plantas y la Reserva india viene a ser como un Raval por el que la gente de bien no pasea; la colina de Columbia St., entonces, bien podría ser un Carmel sin Pijoapartes.
De existir aquí un Pijoaparte, es un suponer, no tendría una Montesa sino un Ford Ranger, vestiría sudadera celeste y gorra de béisbol los días de diario, pasaría las tardes en el Tim Hortons no con Teresa sino con Keyli, que, es un suponer, estudiaría Business&Economics y los domingos se calzaría las camperas e iría a un rodeo en el que orgulloso cantaría el himno de la patria y bebería limonada.
Decía, que ando de alquiler en lo alto de Columbia Street, en un apartamento que es de lo más parecido a una columna de Juanjo Millás. Me refiero a que nunca cupieron tantas cosas en tan poco espacio. Pero no hay queja. Peor están las casas de la Reserva. El Gobierno las construyó sin unos entándares mínimos y ahora se despellejan y desconchan, se averían, y los nativos no pueden arreglarlas, “porque además no les pertenecen a ellos sino al Gobierno”, cuenta L., que ha vivido siempre en Kamloops. "¿Quién arreglaría algo que no le perteneciese, que no pudiera dejar en herencia a sus hijos, aunque pudiera económicamente?", se pregunta L.
Como decía, no hay queja. Me dan clase los discípulos directos de McLuhan y me duermo con los programas de la CNN. Kamloops, en fin, no me lo vaya usted a comparar con Barcelona.
martes, 4 de agosto de 2009
¡ZAS!
A veces una va paseando por la desvencijada Regla y se encuentra, así de sopetón, con un pedazo de sí misma, pensaba. Pero eso es harina de otro costal. O ve un reportaje sobre las fotos de
Le cuentan que charlabas largas horas sobre política con su padre a la sombra de la higuera del jardín de tu casa. Ella no se acuerda de nada de eso, duró muy poco y, tal vez, sucedió antes de que naciera. Sólo recuerda que le encantaba que vinieras en Talgo desde París y que trajeras a tu gato, gordo y de nombre francés, y a tu perra pelirroja. Ella pensaba que siempre habías venido en tren, no sabía que ahora lo hacías porque ya no te veías con fuerzas para el Renault 5. Tal vez fueras el primero al que oyó algo de la guerra del ’36. No sabe que edad tendría, pero fue, seguro, antes de los cinco. En tus estanterías y de la mano de tu hija entendió qué era el POUM (Partit Obrer d’Unificació Marxista). Ella solo recuerda que colgabas sus dibujos junto a los de tus nietos en la pared del comedor y que muchos años después todavía llevabas sus garabatos de colores guardados en tu billetera. De eso sí se acuerda. Todavía no sabía todo lo que habías vivido. Tendrían que contárselo algunos años después Xavier Benguerel, Miguel Hernández, Machado… Centelles y Capa.
Aunque nunca terminaste de regresar, porque ya estabas aquí. En el ’36 dejaste la semilla, no te hacía falta volver para saber cómo estaba todo. Ahora ella piensa en lo poco que te vio y en cómo está todo. Te escuchaba y ahora sabe que no entendía nada, pero en un rincón de sus primeros recuerdos están guardadas las visitas fugaces que os hacíamos cada vez que volvíais.
Tenemos el sentimiento de comunicar que el militante del POUM Antonio Roca falleció en Versalles (Francia) el 27 de Octubre del 2008. Tenía 94 años y fue siempre fiel a las luchas y a los problemas de su partido.
Antonio Roca nació en Tarrasa en el seno de una familia obrera. A los 18 años ingresó en el Bloque Obrero y Campesino y se incorporó al POUM en 1935. Tuvo la suerte de militar en una ciudad como Tarrasa y de vivir con militantes de gran valor, como Pere Vigues y Joan Marimón, con los que participo en todas las tareas de su partido.
Cuando estalló
domingo, 2 de agosto de 2009
Jugar con la prensa mundial
martes, 21 de julio de 2009
De juegos...
El caso es que dando una vuelta por el Museu del Joguet de Catalunya (Figueres), algunos juegos de antaño se volvían, al mirarlos con nuestros ojos de ahora, auténticas revelaciones. Las iglesias en miniatura y las escuelas con una monja dirigiendo la clase o los muñecos vestidos de falangistas y requetés daban fiel testimonio de su tiempo e iban, obviamente, directamente encaminados a perpetuar el orden social de la dictadura franquista. A través de los juegos infantiles se reproducían, una y otra vez, las mentiras e imposiciones de la dictadura.
Sin embargo, otros juguetes se anticipaban a su tiempo. El “Pim Pam Pum” por ejemplo, rebautizado por nosotros como G8, nos llamó especialmente la atención: Pim-Pam-Pum… ¿Nombre más revelador?
Otros, por seguir con los ejemplos y sin dejar el franquismo, nos ofrecían retratos de lo que debieron ser unos de los peores demonios del momento. Bueno, el retrato lo hice yo.
Como escribió Lorca en una de sus cartas a la familia Dalí, también pensamos que “don Osito Marquina es mono y remono”. Un poco de esperanza para los niños. Esos que más tarde aprendimos el “Verde que te quiero verde” en la escuela y pensábamos que los relojes de Dalí eran, en realidad, de helado fundido.

