lunes, 11 de abril de 2011

Cien años entre navajas y tijeras

Cristina Fernández Rovira 7/4/11 Elmundo.es

Emplazada en la Plaça del Pi, frente a la Iglesia de Santa María, la cuchillería Roca conjuga tradición y modernización en su centenario. Ideada por Ramon Roca en 1911, su emplazamiento original fue en la vecina plaza de Josep Oriol. Pronto se vio que un local delante de una Iglesia era un emplazamiento sin parangón para la época, así que allí se trasladó la tienda en 1916. LEER MÁS...

Nace el museo de la idea

Cristina Fernández Rovira 23/03/11 Elmundo.es

Barcelona tiene nuevo museo. Un museo poco ortodoxo en el que se muestran inventos hilarantes y actuales y hasta se ofrecen cursos de formación para los emprendedores. Es el Museo de Ideas e inventos de Barcelona (Miba), que se ha hecho realidad gracias al empeño del inventor Pep Torres. LEER MÁS...

jueves, 24 de marzo de 2011

Parte de desaparición

Sobre las similitudes, diferencias -y un olvido- entre Colombia y los regímenes campeones en desaparición

Santiago Giraldo Luque y Cristina Fernández Rovira

Camino por la sala número uno del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Las fotos que cubren las paredes del espacio de exposiciones son, todas, del mismo color: blanco y negro. Es el único color que puede representar el drama de la desaparición forzada.

Gervasio Sánchez vuelve al CCCB, esta vez, con 103 fotografías y cuatro murales sobre los desaparecidos  en Guatemala, Irak, el Cono Sur, Camboya, Bosnia-Herzegovina, El Salvador, España y Colombia.  

La ambiciosa muestra, comisariada por la fotoperiodista Sandra Balcells, me acerca a salas que se caminan con escalofrío. Salas en las que debo contener mis lágrimas y que recorren las diferentes temáticas expuestas: espacios de tortura preparados especialmente para tan “necesaria” labor de inteligencia del régimen; monumentos a la memoria sobre las mismas labores para evitar su retorno; homenajes a quienes dejan su vida para buscar la vida –o la muerte- de ese ser al que han despojado de su lado y del que hasta pequeños objetos se convierten en tesoros y episódicos reflejos de esperanza; tragedias de la exhumación e identificación, y el drama, cuando la suerte se encarama y toca la puerta, de la devolución de los restos fúnebres de esos recuerdos convertidos en eso, en restos.

Fotografías de Gervasio Sánchez

Sánchez nos trae a los desaparecidos y a los que los buscan. Sobre todo a ellas. Las madres tocadas de pañuelo blanco que clavan sus ojos, azules y vidriosos, en el objetivo mientras sostienen la foto del hijo desaparecido. Las esposas de sombrero panameño con quinientos años de humillación reflejada en su mirada y con una sola determinación: encontrar a sus maridos. Las mujeres de hiyab con la misma mirada azabache a la espera de una respuesta. Ellas, al final, recogen una pequeña caja a la que darán sepultura después de haber confiado en el ADN. Otras, sin tanta suerte, nunca sabrán qué pasó con sus hijas o sus hermanos. Entonces, los almacenes se llenarán de bolsas de plástico o cajas de fruta que guardarán el silencio de los desaparecidos. O en los cementerios N.N será la sigla para los restos imposibles de cotejar. 

La historia nos convoca a Guatemala. Terrible escenario del genocidio maya concentrado en la década del ochenta que sumó más de un cuarto de millón de muertos y que provocó, como contradicción histórica, el intento español de prevenir la tragedia, como la de la Embajada de España, en la que resultó asesinado hasta el cónsul español de la época. Entre 1978 y 1983, los gobiernos militares de los generales Fernando Lucas García y Efraín Ríos Montt causaron el quinquenio más sangriento vivido en el país centroamericano en el marco del conflicto armado vivido durante 35 años.

Sobre los mismos años 80, la exposición lanza su mirada a Irak. Régimen del terror impuesto bajo la dictadura de Hussein quien situó su objetivo sobre los chiíes. La limpieza contra la minoría kurda y la tragedia del Valle de Barzan hacen de Irak el país con el mayor número de desaparecidos del mundo, con un cifra que puede superar las 100.000 víctimas.

El cono sur devuelve la mirada hacia América Latina y dibuja el panorama de las dictaduras militares de Argentina y Chile. Episodios más que retratados en las luchas sobre la memoria de las diferentes organizaciones argentinas encabezadas por la imparable labor de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo y en las múltiples organizaciones de la sociedad civil, que mantienen en evidencia los terribles crímenes de desaparición y presionan para que, aún hoy, después de casi 30 años de impunidad, se castigue a  los autores de los crímenes contra la humanidad.

Entre 1975 y 1979, el “enemigo oculto” de Camboya justificó que los jemeres rojos exterminaran casi a dos millones de personas. El gobierno radical de Pol Pot, que pretendía crear una nueva “Camboya Año Cero”, generó operaciones tan macabras como torturar y ejecutar a los niños en las escuelas. El museo de los crímenes genocidas, cuya traducción es “la colina de los árboles venenosos”, fue un colegio de Camboya convertido en prisión cuyas paredes ahora están colmadas de fotografías de los entonces presidiarios, la mayoría niños y jóvenes, antes, durante sus torturas y después de su muerte.

Bosnia es la siguiente estación. La limpieza étnica, las violaciones en masa y el genocidio son los tres principales crímenes de guerra ocasionados por el conflicto. Uno de los hechos terribles ocurrido durante el desarrollo de las acciones bélicas lo constituye la Masacre de Srebrenica en la que fueron asesinados más de 8000 bosnios a manos del ejército serbio, entre el 12 y el 19 de julio de 1995.

Memorial de Srebrenica, agosto 2008/C.F.R 

Un monumento que parece inacabable rememora los nombres de las víctimas que, año tras año, en el aniversario del terror, son identificadas y enterradas en el cementerio de Potocari.

Memorial de Srebrenica, agosto 2008/C.F.R 

La larga seguidilla de gobiernos militares, elegidos bajo denuncias de fraude electoral, enmarcan la historia de El Salvador entre 1931 y 1979. El descontento social, producto de los regímenes represores de contención, en su lucha contra el gobierno derechista, desencadenó, en la década de los ochenta, la Guerra Civil en el país centroamericano con un saldo de 75.000 víctimas, en su mayoría civiles. Las fuerzas en combate, y particularmente los escuadrones de la muerte, colaboraron a engrosar la lista de los desaparecidos salvadoreños, país en el que los niños se convirtieron en “botín de guerra” de los diferentes asaltos a los pueblos. El Salvador es uno de los países que más ha tardado en el proceso búsqueda de los desaparecidos.

Volver a las dictaduras nos obliga a pasar por la España franquista. Una historia que ha tardado en ser desenterrada y que aún encuentra reticencia en el esclarecimiento de la verdad. A pesar de la Guerra Civil y del periodo dictatorial, el país ibérico solo inició el proceso de exhumación de las fosas en el año 2000 y aún los procesos judiciales en contra de los autores de los crímenes, liderados por el juez Baltasar Garzón, permanecen sin investigar o han sido archivados.

Al final de mi camino llego, sin esperarlo, a una de las “democracias más estables y fuertes de la región”. Me encuentro a Colombia en la mitad de las salas grises y la comparo con los regímenes de los maoístas desenfrenados de Camboya, con el régimen del terror de Sadam Hussein, con el genocidio de Guatemala, con las dictaduras de Franco, Pinochet y Videla, con la Guerra Civil de El Salvador y con la Masacre de Srebrenica. Aunque en Colombia, me dicen, nunca han mandado los militares.

Aunque en Colombia, me cuentan y señalan los analistas, se vive y se eligen los  presidentes en democracia, comparo las fotografías y no hay diferencias. Hay cientos o miles de cuerpos sin identificar en las salas de la fiscalía colombiana, como en Bosnia. Hay cuerpos enterrados en fosas, mezclados con varias víctimas lo que dificulta su identificación, como en todos los países que sufrieron dictaduras. Hay torturados, como en los países en los que los algunos militares construían casas del terror especialmente diseñadas para el desgarramiento de la humanidad.

Pero a diferencia de los crímenes retratados por Sánchez en los países diferentes a Colombia, el drama del país suramericano tiene una característica agravante. Su particularidad obedece a la actualidad. Son los únicos casos expuestos que suceden en pleno siglo XXI, en pleno Estado democrático, social y de derecho. Quizás por eso, por su actualidad, como el caso de los falsos positivos, la necesaria memoria aún está, como los desaparecidos, por encontrarse.

Una vez más, el fotoperiodista Gervasio Sánchez, fotografía lo más necesario. La memoria.



lunes, 21 de marzo de 2011

Por la muralla gerundense

19/03/2011 Cristina Fernández Rovira Elmundo.es

Los vigías medievales se apostaban en las torres que ahora el visitante recorre, como la del Telégrafo o la del General Peralta, para poder repeler los ataques bárbaros. La panorámica de la ciudad que se observa desde los actuales miradores ha cambiado mucho desde que la muralla fue construida y reconstruida. Los arqueros se transmutan en turistas y ya no están al acecho, solo contemplativos. LEER MÁS...

viernes, 4 de marzo de 2011

'La cocina sin gluten es también una oportunidad de negocio'

28/02/2011 Cristina Fernández Rovira Elmundo.es

Toni Massanés, director de la Fundació Alícia, ha coordinado la investigación para la elaboración del 'Manual de restauración sin gluten' recientemente publicado. Se trata de una guía para los profesionales del sector que quieran ofrecer platos aptos para celiacos con toda confianza. A diferencia de una guía parecida editada por el Ayuntamiento de Barcelona, que se retiró tan sólo una semana después de su publicación, este manual cuenta con la colaboración de la Associació de Celíacs catalana.

Pregunta.- ¿Cuál es el objetivo del Manual para restauración sin gluten?

Respuesta.- El colectivo celiaco carece de una oferta abundante para salir a comer fuera de casa. Al mismo tiempo, no se fían de que los alimentos y los procedimientos de elaboración sean los adecuados, por eso muchas veces acaban llevándose la comida hecha por ellos mismos. Hace un año y miedo, las asociaciones de celiacos nos pidieron que les ayudáramos a elaborar una guía para los restaurantes que estableciera un protocolo sobre los requerimientos de los celiacos. Ahora ya la tenemos publicada y permitirá que desde las cafeterías hasta los restaurantes de lujo puedan ofrecer platos de calidad para celiacos. LEER LA ENTREVISTA COMPLETA

martes, 1 de marzo de 2011

Los "traginers" se van de fiesta

25/02/2011 Cristina Fernández Rovira Elmundo.es

El mundo termina cuando se cansa la mula. Las calles se organizan en gremios y las cartas de los pocos que saben escribir llegan siempre tarde.De las montañas a los pueblos un sinfín de senderos serpentean entre las piedras y el barro. Alguien necesita vender su vino y comprar trigo. LEER MÁS


viernes, 25 de febrero de 2011

Brebajes y sortilegios en Centelles

13/02/2011 Cristina Fernández Rovira Elmundo.es

Caen las sombras sobre las calles de Centelles, las farolas no se encienden en la noche mágica. Entre la oscuridad del invierno las brujas toman el pueblo. Pertrechadas con sus brebajes y llenas de buenos sortilegios, las hechiceras desfilan en pasacalles por las travesías temáticas preparadas para la ocasión. Las brujas de Centelles y sus aledaños se reúnen un año más en la pequeña localidad de Osona para la nueva edición del Cau de Bruixes. LEER MÁS...

viernes, 16 de julio de 2010

La fe mueve montañas...


o las horada. Zipaquirá (Colombia), Catedral de sal/CFR

jueves, 25 de febrero de 2010

Eh, oh, Canada...go!

Cristina Fernandez Rovira (British Columbia)
Esportiu.cat

“O, Canada” entonen els nens del cor a dalt de l’escenari. Dos agents de la policia muntada, amb la seva inconfusible casaca vermella, custodien les escales. Els polítics ja han fet els seus discursos. La gent s’amuntega a la gespa de l’estadi Hillside de Kamloops, les grades, amb capacitat per 2000 persones, s’omplen a mida que s’acosta el moment. És mitja tarda i ja ha caigut la nit. La temperatura està sota zero. Una banda de blues ha fet sonar els seus acords just després de què els nadius de la comunitat mostressin els seus balls ancestrals. (Llegir article complet)

domingo, 31 de enero de 2010

Breve Bratislava

Bratislava se debate entre la piedra y el plástico. El este y el oeste. Entre la kapusnitca -sopa de repollo- y la hamburguesa. Con su pasado imperial, su bloque del este, su disidencia marcada por la Revolución de Terciopelo, y su presente de tratados y cumbres, Bratislava se encuentra en el centro de Europa y, quizás por eso, recoge casi todas sus esencias.


Cuando uno se acerca al este se da de bruces con la piedra, el cemento, el hierro oxidado de los tranvías que  traquetean imposibles por esta ciudad entre los Pequeños Cárpatos y a orillas del Danubio. Casi dan ganas de lanzar adoquines a los policías. Pero también con las sinagogas, las iglesias ortodoxas o las óperas. Aquí, el plástico es un lujo de la modernidad que llega para quedarse y compartir sus calles con un cielo enmarañado de cables.
Bratislava mira al pasado menos reciente y adopta como símbolo de la ciudad las cuatro torres del castillo, que empezó a construirse en el siglo X. Es tan blanco que resistiría la prueba del algodón. Como todo castillo que se precie, está en lo alto de una colina desde la cual se tiene una de las mejores vistas sobre el Danubio. Actualmente, el Castillo de Bratislva alberga el Museo Nacional Eslovaco.
El pasado más reciente lo marca 1948, cuando Checoslovaquia pasó a formar parte del bloque oriental. Fue entonces cuando la población empezó a crecer y se construyeron las grandes zonas residenciales. Para unir la Ciudad Vieja con la nueva Bratislava, se construyó el Puente Nuevo,  que carece de pilares y pende de cables de acero.
                                          

Bratislava, coqueta y tranquila, mira de reojo a la vieja y cosmopolita Viena. El presente es un día de Navidad, con la gente en la calle y las bandas de música tocando villancicos bajo un cielo gris pero que forma parte de la Unión Europea. 
El futuro, quién sabe. Tal vez sea la búsqueda, en la adopción del plástico, de algo que creyó perdido al otro lado. 


1.- Casco histórico de Bratislava/CFR'09
2.- Castillo de Bratislava/CFR'09
3.- Puente Nuevo/CFR'09

miércoles, 20 de enero de 2010

Pequeño vals vienés en un McDonald's

Me debes un vals, le dijo entre las cortinas de hielo que cubrían la ciudad. Aunque sólo sea por Lorca.
- Y por Cohen, le respondió él agarrándola de la cintura bajo las luces de neón y los leds navideños.

Fue lo primero que se dijeron cuando llegaron a Viena. Cada bocanada de aire les helaba los pulmones, la ciudad los recibió en una de sus noches más frías. O eso le pareció a ella. Le parecía que el asfalto desprendía un frío que directamente se le metía en los huesos y que no podía remediarse ni con los susurros de él.

Llegaron a la ciudad en esa maldita hora en que todo está a punto de cerrar en cualquier país que no sea España. Agarrados de los guantes, cansados y hambrientos, deambularon por las avenidas de una ciudad que algún día fue nueva hasta que una prisa de sueño los empujo al interior de esa tienda de comida rápida.
- Te debo un vals.

Y Lorca habló por ella.




Pequeño vals vienés, Federico García Lorca

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
 Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.



1.Catedral de Viena/CFR'09
2.Palacio de Sisí/CFR'09

jueves, 14 de enero de 2010

Memento Park o el cementerio de sueños y pesadillas


Memento Park es un museo al aire libre hecho de desilusiones. Está a las afueras de Budapest, en lo alto de una colina a la que se llega en un bus, en cuyo boleto ya va incluida la entrada.

Uno llega y dice, ¿y por dónde se entra? Pues más o menos por donde quieras pero hay una señora refugiada en un cuartucho y tan cerca de una estufa de butano que debe de ser perjudicial para la salud, que te mira el billete y te sonríe, si cuadra y si el frío la deja. Entonces, ves una explanada cubierta de nieve y te enteras por las postales que hay dibujos en el césped y que la cosa tiene más miga de la que tú aprecias en ese momento de emoción contenida al pasar por delante de una estatua de Lenin y de un Trabant. Te acuerdas del folleto, que dice que es el único parque de Europa donde se reúnen las estatuas de la época soviética y dices, a ver si me transportan -con un poco de imaginación- a los tiempos de la Guerra Fría. Sólo por curiosidad, por conocer el otro lado del telón de acero un poco más que por Good bye, Lenin! (y eso que esa pasa en Berlín) y por las historias que nos contaba nuestro padre cuando tenía más fe y la barba menos blanca.
El caso es que uno contiene la respiración hasta que ve a Marx y Engels y al soldado rojo y dice, buen cementerio les han buscado, amigos. Los exponen, cobran por ello, venden sus insignias y hacen de ustedes mousepads. Negocio redondo, y encima uno sale emocionado porque ve las botas de Stalin, lo único que quedó del dictador cuando los húngaros conquistaron su libertad. En ese momento aunque no tenga nada que ver, y consciente de todas las diferencias, a uno le viene a la mente la estatua de Sadam Husein cayendo de su pedestal, ya ven hasta dónde llega la memoria histórica de esta reportera. ¿En qué momento la insignia que el Partido le dio, pongamos a tu abuelo, vaya usted a saber por qué, llega a un escaparate lleno de polvo para que la compre un turista?
Allí se encuentra uno, intentando averiguar quienes son todos los bustos de nombre húngaro, bajo un cielo que amenaza nieve de nuevo y ve a las rollizas mujeres comunistas con las espigas y el laurel y se pregunta: chicas, ¿qué os pasó? Y ellas mismas tienen la respuesta, moles de piedra, gigantes, inamovibles, lejanas del pueblo, eso os pasó, ¿cierto? Bueno, y algunas cosas más.
Cuando ya el desconsuelo empieza a hacer mella, aparece lo más puro que parió el espíritu comunista. Quizás me paso, pero es que en casa perdimos la guerra. Aparecen -decía- las Brigadas Internacionales y el recuento de las batallas de la Guerra Civil española. Ahí se escapa una sonrisa, algo es algo, compañeros; poetas, periodistas, escritores viniendo a España y agarrando un fusil por la democracia... lo que cuenta es la intención, lo sabemos y sonreímos, por la memoria.
Después de fotografiar cuántas estatuas ve y antes de que se le congelen los dedos, uno vuelve del viaje al otro lado -que no le deje el bus- algo más abatido, pero con las mismas ganas de romper las cadenas, echa un vistazo a las reliquias y se compra por unos pocos florines -y muchos menos euros- un peazo de estrella roja con la hoz y el martillo, porque oye, la fe es lo último que se pierde, o ¿era la esperanza?



domingo, 10 de enero de 2010

Diario de viaje en diferido: BUDAPEST


Puesta de sol sobre el Danubio, Budapest


Budapest, vinimos buscando tus signos del este y los encontramos confinados en un parque, que más que de la memoria parecía del olvido. Budapest, magnética y radiante bajo la nieve. Budapest, quieres ser una metrópoli y te traiciona tu carácter de pueblo chico, amable y hospitalario. Budapest, ¿de dónde sacas esa atracción que irradias? Budapest, con los vagones de tu metro se podría bajar a la mina sin desentonar y en tus edificios las viejas damas de la realeza bailan un vals con los obreros que le quitaron las botas a Stalin. Budapest, ¿qué escondes bajo tus adoquines? Budapest -con tus florines y tu gulash- si cambias, nos vamos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cuestión de dignidad

Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: "Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado enreferéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica". Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores. (leer el editorial completo)
Así empieza el editorial que firman hoy 12 periódicos catalanes y que han suscrito ya radios y televisiones de Catalunya, el Barça, el Espanyol, el Col·legi de Periodistes y otras entidades. La prensa escrita toma la avanzadilla y simboliza la unidad por la dignidad de una ley refrendada por el pueblo. Por cierto, esa prensa a la que dicen que le quedan dos telediarios. 
El Estatuto de Catalunya, con sus más y sus menos, fue aprobado en referéndum por un 73,90% de votos a favor, aunque con la baja participación de la población catalana, que no llegó al 50%.   




Desde aquí nos unimos a ese editorial. Por la dignidad.  

viernes, 25 de septiembre de 2009

El penal de Guantánamo sigue siendo uno de los peores lugares del mundo

Dennis Edney es el abogado que defiende a Omar Khadr y a su familia. Kadhr, 23, nació en Toronto, pero tuvo la mala suerte de encontrarse en Afganistán durante la guerra iniciada en 2001 por EEUU y sus aliados.
En 2002, Omar Khadr tenía 15 años y se vio envuelto en un fuego cruzado en el que murió un soldado estadounidense.
Khadr sobrevivió, pero fue arrestado e internado en Guantánamo bajo la acusación de haber asesinado al soldado norteamericano, cargo que Khadr niega. Para hablar de él y del poder de la justicia, Dennis Edney comparece en laThompson Rivers University.
“Omar Khdar estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. ¿Es un terrorista porque sobrevivió?”, pregunta Edney, “ni siquiera estaba participando en la batalla”, asegura el abogado.
Khadr podría pasarse el resto de su vida en la cárcel si fuera hallado culpable. De momento, sigue, como hace más de siete años, en los campos de detención de la base de Guantánamo. Edney lleva 5 años representándole y cuenta que la primera vez que puso un pie en Guantánamo para ver a Khadr tuvo que convencer al chico de que le hablara, pues llevaba meses sin articular palabra.
Por supuesto su abogado no está autorizado a grabarle o tomarle fotos, pero insiste en que a pesar de todo es un “chico encantador” y denuncia que las autoridades que mantienen la cárcel de Guantánamo abierta “no quieren que veamos a los retenidos como personas, sino como demonios”.
Edney afirma que nadie sabe a dónde han ido a parar los presos que ya no están en la base militar norteamericana, “pero si eran tan malos, ¿dónde los han metido?”, se pregunta el abogado.
Para Edney la cárcel de Guantánamo es el peor lugar del mundo porque allí no rige ningún tipo de legalidad. El estado de derecho es inexistente y se conculcan todos los derechos humanos. Pero va más allá y asegura que la base de Guantánamo es una coartada para crear el mito de la inseguridad y utilizar la estrategia del miedo para justificar su “guerra contra el terrorismo”.
Edney, que concibe la ley como una “herramienta para hacer funcionar el estado de derecho y no para conseguir triunfos personales”, dice tener una “fe máxima” en que el caso de Khadr se resolverá pronto.
Sin embargo, aunque tanto el Gobierno como la justicia saben que “[Khadr] podría morir si no se hace nada pronto”, según su abogado, “la verdad es que tampoco han hecho mucho durante los más de siete años que lleva preso”, señala Edney.
Al mismo tiempo, junto a la pasividad de las adminsitraciones, Dennis Edney hace hincapié en que tampoco la sociedad está interesada en el caso. “Más bien están preocupados porque tienen miedo, [...] Guantánamo es el símbolo del miedo”.
Edney se muestra crítico con el Gobierno canadiense e inquiere por qué no se considera a Omar Khadr como niño soldado o por qué no se le aplican los derechos constitucionales. “Hay cosas a las que no puedes dar la espalda si vives en un estado de derecho”, asegura el letrado. Y también se acuerda de la promesa de Obama, presidente de los EEUU, de cerrar el penal. “¿Qué ha cambiado [con respecto a la base militar] desde que Obama es presidente? Absolutamente nada”, asegura Edney.
“Cuando veo Guantánamo veo que el estado de derecho no funciona, pero tengo fe real en que funcionará”, sentencia Dennis Edney.

Dennis Edney durante la charla celebrada en la Thompson Rivers University, 24/09/09.
[Fotografía de Tyler Kalmakoff]

jueves, 17 de septiembre de 2009

Kamloops, una nota de color

Kamloops está al sur de la provincia de British Columbia (Canadá), pongámosle que al norte de Vancouver. Se trata de una ciudad ubicada en la confluencia de dos ramas del Thompson River. De hecho, Kamloops significa eso, encuentro de los ríos, en la lengua de los primeros habitantes de estas tierras. Antes de que llegaran los europeos este valle y sus montañas pertenecían al pueblo Secwepemc.
Los primeros europeos llegaron en 1811 y, entre otras cosas de sobra conocidas, debieron traer escuadra y cartabón. Así fue como el espacio que queda entre el río y las colinas parece papel milimetrado. Se trata del centro, con una calle principal, Victoria St., cuyos comercios cierran hacia las cinco de la tarde.
Pero, a estas alturas, ya se sabe, el centro no se hizo ni para los indios ni para los migrantes. Por eso es que yo vivo en el Carmel. Perdón, en lo alto de Columbia St.
Si el centro es algo así como un Eixample desabrido sin más encanto que el de los edificios que no pasan de dos plantas y la Reserva india viene a ser como un Raval por el que la gente de bien no pasea; la colina de Columbia St., entonces, bien podría ser un Carmel sin Pijoapartes.
De existir aquí un Pijoaparte, es un suponer, no tendría una Montesa sino un Ford Ranger, vestiría sudadera celeste y gorra de béisbol los días de diario, pasaría las tardes en el Tim Hortons no con Teresa sino con Keyli, que, es un suponer, estudiaría Business&Economics y los domingos se calzaría las camperas e iría a un rodeo en el que orgulloso cantaría el himno de la patria y bebería limonada.
Decía, que ando de alquiler en lo alto de Columbia Street, en un apartamento que es de lo más parecido a una columna de Juanjo Millás. Me refiero a que nunca cupieron tantas cosas en tan poco espacio. Pero no hay queja. Peor están las casas de la Reserva. El Gobierno las construyó sin unos entándares mínimos y ahora se despellejan y desconchan, se averían, y los nativos no pueden arreglarlas, “porque además no les pertenecen a ellos sino al Gobierno”, cuenta L., que ha vivido siempre en Kamloops. "¿Quién arreglaría algo que no le perteneciese, que no pudiera dejar en herencia a sus hijos, aunque pudiera económicamente?", se pregunta L.
Como decía, no hay queja. Me dan clase los discípulos directos de McLuhan y me duermo con los programas de la CNN. Kamloops, en fin, no me lo vaya usted a comparar con Barcelona.

martes, 4 de agosto de 2009

¡ZAS!

A veces una va paseando por la desvencijada Regla y se encuentra, así de sopetón, con un pedazo de sí misma, pensaba. Pero eso es harina de otro costal. O ve un reportaje sobre las fotos de la Revolución Social y de la Guerra Civil de Centelles, y ¡zas!, otra vez... siguió rumiando un rato más mientras subía las escaleras hacia el MNAC. Algo así le ocurrió en la muestra de fotos de Capa y Taro que se encuentra ahora mismo en ese museo. Se acordó de algo mientras intentaba ver esas fotos entre docenas de cabezas, y ¡zas!

Le cuentan que charlabas largas horas sobre política con su padre a la sombra de la higuera del jardín de tu casa. Ella no se acuerda de nada de eso, duró muy poco y, tal vez, sucedió antes de que naciera. Sólo recuerda que le encantaba que vinieras en Talgo desde París y que trajeras a tu gato, gordo y de nombre francés, y a tu perra pelirroja. Ella pensaba que siempre habías venido en tren, no sabía que ahora lo hacías porque ya no te veías con fuerzas para el Renault 5. Tal vez fueras el primero al que oyó algo de la guerra del ’36. No sabe que edad tendría, pero fue, seguro, antes de los cinco. En tus estanterías y de la mano de tu hija entendió qué era el POUM (Partit Obrer d’Unificació Marxista). Ella solo recuerda que colgabas sus dibujos junto a los de tus nietos en la pared del comedor y que muchos años después todavía llevabas sus garabatos de colores guardados en tu billetera. De eso sí se acuerda. Todavía no sabía todo lo que habías vivido. Tendrían que contárselo algunos años después Xavier Benguerel, Miguel Hernández, Machado… Centelles y Capa.

Aunque nunca terminaste de regresar, porque ya estabas aquí. En el ’36 dejaste la semilla, no te hacía falta volver para saber cómo estaba todo. Ahora ella piensa en lo poco que te vio y en cómo está todo. Te escuchaba y ahora sabe que no entendía nada, pero en un rincón de sus primeros recuerdos están guardadas las visitas fugaces que os hacíamos cada vez que volvíais.


Antonio Roca Rovira

Tenemos el sentimiento de comunicar que el militante del POUM Antonio Roca falleció en Versalles (Francia) el 27 de Octubre del 2008. Tenía 94 años y fue siempre fiel a las luchas y a los problemas de su partido.
Antonio Roca nació en Tarrasa en el seno de una familia obrera. A los 18 años ingresó en el Bloque Obrero y Campesino y se incorporó al POUM en 1935. Tuvo la suerte de militar en una ciudad como Tarrasa y de vivir con militantes de gran valor, como Pere Vigues y Joan Marimón, con los que participo en todas las tareas de su partido.
Cuando estalló la Guerra Civil se incorporó a las milicias y no tardó en alistarse, en el frente de Aragón, en la División que mandaba Josep Rovira. Estuvo presente en la resistencia a la represión stalinista. Como tantos otros emigró a Francia en 1939 y pasó por los campos de concentración de Argeles y de Bram. Como nos ha dicho muy bien su hija Jacqueline, lo que cabe destacar no son los hechos militantes, sino su apego continuo a su ideal, que le llevó a defender la revolución del 36 y a seguir fiel a su clase durante toda su vida.

(Fuente: http://www.fundanin.org/antonioroca.htm)

domingo, 2 de agosto de 2009

Jugar con la prensa mundial

¿A cuántos nos hubiera gustado jugar con esto de pequeños?...Y... ¿Cuántos juegan a esto de mayores?

martes, 21 de julio de 2009

De juegos...

A veces los juegos infantiles son de lo más reveladores. Hace tiempo que no paseo por el patio de ningún colegio, así que ignoro si habrán cambiado mucho desde que pasábamos ahí nuestras horas de recreo. Recuerdo jugar a “sorra fina” y llegar a casa con las rodillas llenas de barro.

El caso es que dando una vuelta por el Museu del Joguet de Catalunya (Figueres), algunos juegos de antaño se volvían, al mirarlos con nuestros ojos de ahora, auténticas revelaciones. Las iglesias en miniatura y las escuelas con una monja dirigiendo la clase o los muñecos vestidos de falangistas y requetés daban fiel testimonio de su tiempo e iban, obviamente, directamente encaminados a perpetuar el orden social de la dictadura franquista. A través de los juegos infantiles se reproducían, una y otra vez, las mentiras e imposiciones de la dictadura.

Sin embargo, otros juguetes se anticipaban a su tiempo. El “Pim Pam Pum” por ejemplo, rebautizado por nosotros como G8, nos llamó especialmente la atención: Pim-Pam-Pum… ¿Nombre más revelador?

Otros, por seguir con los ejemplos y sin dejar el franquismo, nos ofrecían retratos de lo que debieron ser unos de los peores demonios del momento. Bueno, el retrato lo hice yo.

Pero al final, lo último que se pierde es la esperanza. Y ahí estaba. El oso de Salvador y Anna Maria Dalí, y de Federico García Lorca. Sin duda, tocado por la sensibilidad de los artistas.

Como escribió Lorca en una de sus cartas a la familia Dalí, también pensamos que “don Osito Marquina es mono y remono”. Un poco de esperanza para los niños. Esos que más tarde aprendimos el “Verde que te quiero verde” en la escuela y pensábamos que los relojes de Dalí eran, en realidad, de helado fundido.



domingo, 24 de mayo de 2009

Enrique Meneses, VIII Premio Miguel Gil

Enrique Meneses gana el VIII Premio Miguel Gil, pero mejor que lo cuente él.
Aquí les dejo un fragmento de su charla, disculpen la (mala) calidad del vídeo y el tembleque de la reportera. Ustedes comprenderán que con Meneses al frente y Gerva a un lado, se me acelerara el pulso.